El Aceite de Oliva es uno de los alimentos que cuentan con más beneficios para la salud humana. Y no es algo que digamos desde la Indicación Geográfica Protegida “Aceite de Jaén”, sino que lo avalan decenas de estudios publicados en revistas científicas de todo el mundo y presentados en congresos internacionales.  Y, dentro de todas las categorías de aceite de oliva, aquellos de mayor calidad, especialmente el Virgen Extra, son los que presentan más ventajas para la salud.

El listado de enfermedades que ayuda a combatir el consumo habitual de Aceite de Oliva Virgen Extra es muy amplio, e incluye muchas de las enfermedades con mayor prevalencia en el mundo occidental, como los infartos, los ictus, distintos tipos de cáncer, la diabetes o el Alzhéimer. Incluso sirve de ayuda para luchar contra el colesterol, esa temida sombra que amenaza a buena parte de la población cuando empezamos a acumular años a nuestras espaldas.

Predimed ha sido el mayor estudio realizado para comprobar los beneficios cardiovasculares de la dieta mediterránea, en la que el aceite de oliva es uno de sus pilares fundamentales. Así, desveló que el consumo frecuente de AOVE reduce el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, infartos de miocardio o ictus. Hablamos de las principales causas de muerte en el mundo occidental, lo que ha hecho que este trabajo haya aparecido en las principales publicaciones científicas y en medios de comunicación como el New York Times. Una entidad tan prestigiosa como la Food and Drug Administration de Estados Unidos certifica que sólo son necesarias dos cucharadas soperas al día de aceite de oliva vírgenes para reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Diabetes

La ciencia ha demostrado en los últimos años que el aceite de oliva virgen y virgen extra ayuda a reducir el riesgo de sufrir diabetes, pero también es un alimento que ayuda a paliar los problemas de salud de quienes ya padecen esta dolencia. La diabetes es una enfermedad que afecta al 13% de los españoles mayores de 18 años, lo que equivale a unas 5 millones de personas, según la Fundación para la Diabetes.

Un estudio científico enmarcado en Predimed confirma que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra es la que más ayuda a reducir el riesgo de padecer diabetes tipo 2, el más común. Esta investigación permitió comprobar que, con una intervención dietética para promover la adherencia a la dieta mediterránea (rica en aceite de oliva virgen, frutos secos, verduras, frutas, pescado, vino tinto y legumbres, pero restringida en carnes rojas y postres azucarados), se obtenía una reducción de hasta el 40% en el riesgo de desarrollar diabetes.

Pero el consumo habitual de Aceite de Oliva Virgen Extra también protege contra las enfermedades neurodegenerativas. Un estudio de la Universidad de Temple (EE UU) y publicado en la revista “Annals of Clinical and Translational Neurology”, demuestra que el consumo de aceite de oliva virgen extra protege la memoria y al cerebro de la enfermedad del alzheimer. Los científicos comprobaron en ratones que, el consumo de AOVE protege la capacidad de aprendizaje y disminuye la formación de placas de beta-amiloide y de ovillos neurofibrilares de proteína tau en el cerebro, marcadores clásicos de la enfermedad de Alzheimer.

Freno al colesterol

La Fundación del Corazón explica que el aceite de oliva está constituido principalmente por ácido oleico (ácido graso monoinsaturado), no solo reduce el colesterol LDL sino que aumenta el colesterol-HDL «bueno» y tiene un alto nivel de vitaminas liposolubles, especialmente la vitamina E y de antioxidantes. Por todo ello, recomienda como grasa de elección el aceite de oliva, ya sea en crudo o para cocinar, dentro de una dieta mediterránea.

Otra ventaja es el efecto antiinflamatorio, similar al del ibuprofeno, que presenta el Oleocantal, una molécula presente en los aceites de oliva vírgenes, según certifica un artículo publicado en la prestigiosa revista científica Nature. Además, varios estudios científicos dados a conocer en los últimos años han puesto en evidencia que el consumo habitual de aceites de oliva vírgenes ayuda a mantener el hígado sano y previene la aparición de enfermedades hepáticas.

Aliado contra el cáncer

Múltiples estudios científicos demuestran que el consumo habitual de aceites de oliva vírgenes ayuda a prevenir ciertos tipos de tumores. Para empezar, el estudio Predimed ha revelado que pueden ayudar a reducir un 68% el riesgo de sufrir cáncer de mama.

Además, la Universidad de Quebec en Montreal ha demostrado que los polifenoles del aceite de oliva virgen extra tienen la capacidad de retardar la progresión tumoral. Otro estudio de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey (EE UU) y del Hunter College de Nueva york (EE UU) apuntó que un componente del aceite de oliva virgen extra es capaz de destruir las células del cáncer sin dañar las células sanas del ser humano. Finalmente, un estudio de la Universidad de Edimburgo publicado en la revista Journal of Molecular Biology manifiesta que un compuesto del aceite de oliva podría ayudar a prevenir el desarrollo de cáncer cerebral.

Grasas sí, pero que sean saludables

El aceite de oliva forma parte de las grasas, que se han visto afectadas en los últimos años por la falsa creencia de que son perjudiciales para la salud en su conjunto. Sin embargo, los científicos y nutricionistas han dejado claro que las grasas son necesarias para tener una dieta equilibrada, pero deben ser saludables. No todas las grasas son iguales, y una de las más saludables es el Aceite de Oliva Virgen Extra como el que certifica la IGP «Aceite de Jaén».

Las grasas son necesarias porque son imprescindibles para que el cuerpo pueda absorber las vitaminas A, D, E y K, que son solubles en grasa. No hablamos de vitaminas cualquiera, ya que la vitamina A es una gran aliada de nuestra vista, la D ayuda a tener los huesos fuertes, la E protege a las células y tejidos de lesiones y la K ayuda a la coagulación de la sangre.