En el actual mercado global, en el que tenemos acceso a una cantidad ingente de productos, muchas veces sin la información suficiente sobre ellos, es fundamental que el consumidor pueda distinguir de una forma fácil cuáles son los alimentos de calidad.

Para ello, se crearon distintas figuras de calidad, entre las que la Denominación de Origen Protegida (DOP) y la Indicación Geográfica Protegida (IGP) son las más conocidas. Estos regímenes de calidad tienen beneficios tanto para el consumidor, que se asegura que compra un producto de calidad certificada, como para el productor, que recibe una remuneración juta por un producto de alta calidad y evita falsificaciones y usurpaciones del nombre del alimento.

A veces se producen confusiones entre estas dos figuras, que son similares aunque existen varias diferencias entre ellas. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, existen dos diferencias fundamentales entre una Denominación de Origen Protegida y una Indicación Geográfica Protegida.

La primera es que, en un producto con DOP todas las fases de producción se realizan en la zona geográfica definida. Sin embargo en un producto con IGP sólo es necesario que una de las fases se realice en la misma zona geográfica.

La segunda gran diferencia es que, en un producto con DOP, el vínculo entre las características del producto y la zona geográfica en que se produce es más fuerte que en uno con IGP, ya que en el producto con Denominación de Origen Protegida las características del producto se deben fundamental o exclusivamente a la zona geográfica, mientras que en un producto con Indicación Geográfica Protegida, solamente es necesario que una cualidad, una reputación o una característica se deba a la zona geográfica.

Además, ambas son complementarias, por lo que un Aceite de Oliva Virgen Extra que esté certificado por la IGP «Aceites de Jaén» también puede portar el sello de calidad de cualquier de las tres DOP de la provincia.

El propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación aclara que la calidad de un producto con DOP no es mejor ni peor que la de uno con IGP. Se trata de dos figuras de protección distintas que sirven para amparar los distintos casos de productos cuya calidad diferenciada se debe al origen.

«Aceite de Jaén» es la primera IGP de aceite de oliva de España reconocida a nivel comunitario y abarca los 97 municipios de la provincia de Jaén. Las características organolépticas de los aceites de nuestra IGP están marcadas por un aroma a aceituna sana y fresca, recolectada antes del 31 de diciembre, con un sabor amargo y picante marcado.

Portar la marca IGP «Aceite de Jaén» implica disponer de una potente herramienta diferenciadora del resto de AOVEs, pues sólo los inscritos en el Consejo Regulador pueden acreditar que sus productos son de Jaén.